Revista de Bajos

Sterling by Music Man Ray 35 review

Sterling Ray 35

¿Queda alguna de las grandes marcas de bajos que no ofrezca modelos fabricados en países con mano de obra de menor coste? Alguna queda (¡ay, “Rickys” de mi alma! ¿Pero en qué mundo vivís?) y por supuesto es la excepción que confirma la regla…Y lo más sorprendente y positivo es que, aunque se fabriquen en países fuera de USA/Europa, los instrumentos de segunda gama de todas las grandes marcas tienen unos niveles de acabados, calidad y sonido impensables hace tan solo una década. Ya se cuidan muy mucho las marcas de hacerse un sitio en lo que hoy es ya una obligada realidad: vivir “low cost”.

Y Music Man, una de las más grandes, no iba a ser menos. Después de algunas tentativas no demasiado exitosas como fueron los productos OLP, han dado a luz algo mucho más sólido y coherente con el prestigio de la marca, como son los productos Sterling by Music Man. Además, se da un hecho significativo con estos instrumentos, y es que la compañía madre (Ernie Ball Music Man) ha entregado la responsabilidad de fabricación y comercialización a una compañía subsidiaria llamada Praxis Musical, cuyo nombre no aparece por ningún lado pero que es la encargada de toda la fabricación y procesos de diseño y controles de calidad de los instrumentos. Y esta dedicación exclusiva de una compañía a la marca Sterling by Music Man nos hace pensar, a la vista de los resultados, que han acertado de pleno en el planteamiento.

Construcción y electrónica

Quizás, por estar analizando un bajo en esta “review” cuya referencia (el StingRay de Music Man) es de sobra conocido por la inmensa mayoría de los lectores, no merezca demasiado la pena detenernos en detalles constructivos y sí hacerlo más en las sensaciones que ha experimentado quien esto escribe al tocar el bajo que hoy nos ocupa, el Ray 35.

En cualquier caso, vaya por delante un breve descriptivo de cuales son las principales características y elementos del instrumento. Music Man explica en su web que los bajos Sterling by Music Man utilizan los mismos materiales de construcción que sus hermanos americanos, pero en este punto es importantísimo hacer la matización de que “los mismos”, en este caso, no significa idénticos, sino “del mismo tipo”. Los Sterling by Music Man, fabricados en Indonesia, utilizan fresno ligero igual que sus hermanos americanos en los cuerpos de los bajos, utilizan pastillas MM diseñadas por Music Man expresamente para estos bajos, utilizan un previo de 3 bandas igualmente diseñado por Music Man específicamente para la ocasión, combinan diapasones de arce y palorosa igual que los hechos en USA, el puente tiene el mismo diseño y son las mismas medidas tanto de cuerpo como de anchura y longitud de mástil, por lo que en definitiva, cuando los ves y los coges en tus manos, te proporcionan la auténtica sensación de estar ante un Music Man americano. Solo añadir la obviedad de que el sistema de atornillado del mástil al cuerpo, la disposición de 4+1 en el clavijero y la forma de la pala también son iguales que en el modelo americano.

La experiencia Sterling by Music Man

Una vez citadas de manera rápida las características del bajo, ya si alguien quiere saber algo más en profundidad puede consultar las especificaciones al final de este artículo o acudir directamente a la web del fabricante , voy a contaros mis impresiones con este instrumento.

La primera sorpresa fue verlo al sacarlo de su embalaje. El bajo con el que hemos realizado esta prueba es un Honey Burst con diapasón de palorrosa y una estética preciosa. El impecable acabado translúcido dejaba ver las vetas del fresno, una pieza de madera verdaderamente bonita y que ya dice mucho de la selección de maderas que se aplica a estos bajos. Al tacto, el instrumento no pudo causarme mejor impresión. Cuando lo cogí pensé dos cosas inmediatamente: la primera, que pesaba menos de lo que pesan habitualmente los Music Man americanos, y la segunda, al tocar cuatro notas con él sobre las rodillas, aún sin enchufar, que el acabado del mástil y el remate lateral de los trastes era de los buenos.

Como hago habitualmente, siempre antes de enchufar el bajo al ampli, toco un rato con él sin amplificar para ver la resonancia natural del instrumento y su madera. Positiva también la comprobación. Con las cuerdas completamente a estrenar, saltaban los agudos de las notas en la primera cuerda y se apagaban, casi sordos, en la cuerda quinta, como debe ser.

Porque el bajo que al natural tiene mucha sonoridad en la parte grave es que tiene una resonancia excesiva y eso después crea excesiva resonancia al amplificarlo, con la consiguiente debilidad o desequilibrio de frecuencias en el sonido.

La prueba la realicé con mis amplis, que son los que mejor conozco: un M-Pulse de Mesa Boogie con una pantalla 4×10 y otra 1×15 de la misma marca y con un Markbass Little Mark II con una pantalla 2×10 y otra 1×15 de la serie Traveller, también de Markbass. Son a los que estoy habituado y por lo tanto eso me ayuda a sacar mejor partido a lo que pruebo y a ser más ecuánime en mis comentarios.

He tenido el bajo una semana, con 2 ensayos y 1 bolo con mi banda de versiones (con dos guitarristas entre los que abrirme sitio más un batería tirando a bruto). He tocado con el bajo más de 10 horas entre una cosa y la otra, así que he tenido tiempo y ocasiones más que suficientes para forjarme una opinión clarísima.

Hacía tiempo que no ponía las manos en un Music Man (o un familiar de primer grado, como es el caso). En el pasado tuve un 4 y un 5 cuerdas pero en ese afán por probar cosas diferentes, utilicé el dinero de sus ventas para pagar nuevas compras. Pero si hay algún sonido de bajo que con los ojos cerrados es fácil detectar, ese es el de un Music Man. Su electrónica y, sobre todo, la configuración y el posicionamiento de su pastilla confieren a estos bajos un sonido y un carácter único. Eso que se ha intentado describir con palabras más o menos acertadas (gruñido, rugido, mordiente, etc.) pero que lo hace un bajo único. Muchos medios naturales (no por la electrónica) y mucha presencia en la mezcla.

He querido hacer esta descripción del sonido Music Man, hasta donde las palabras me permiten llegar, porque en cuanto enchufé el bajo al primer ampli, eso es lo que escuché: puro sonido Music Man. Igual con afirmar lo que acabo de afirmar, de manera categórica, ya no sería necesario escribir mucho más, pero voy a detallaros algunas cosas adicionales para saciar la curiosidad de los más ávidos.

La verdad es que allí estaba todo. Como hemos dicho antes, las pastillas y el previo no son los mismos que en los modelos americanos, pero se me antoja que es una decisión basada en el marketing, para poder mantener cómodamente la distancia en precio y prestigio entre los modelos USA y los indonesios. Porque la calidad de la pastilla de los Sterling by Music Man es alta y la personalidad del sonido que ofrece es la que se espera de una pastilla MM. Y lo mismo puedo decir del previo, con amplitud de recorrido en las 3 bandas (graves, medios y agudos). Y todo funcionando y cumpliendo su misión como en los Music Man: el puente de alta masa, el selector de tres posiciones (serie, paralelo y single coil) y el alma ajustable mediante rueda ¡Vaya gran invento!.

A lo largo de todas las veces que toqué con él, no tuve que tirar mucho de ecualización, más allá de las rectificaciones propias del tipo de local. Pero como he comentado anteriormente, el previo tiene calidad y los incrementos de cualquiera de las tres bandas son muy naturales y no comprometen el sonido nada en absoluto. En varias ocasiones he preferido buscar mi sitio en la mezcla cambiando la configuración de salida de las pastillas en vez de con la ecualización. En serie el sonido se hace más grueso y grave, con más “chicha”, en paralelo se dulcifica y es más Music Man puro, y en single coil se ocultan algo los medios y aparece una ligera curva en “v” con cierto realce de los graves y agudos naturales del instrumento.

En todo bajo de 5 cuerdas, siempre hay que prestar especial atención a la 5a y ver por donde respira. Pese a ser un bajo de 34”, el SI grave conserva toda su definición sin problemas, con lo que ese eterno debate sobre si es mejor 34” o 35” queda esta vez, como otras muchas, en entredicho. Otra de las cosas que siempre hay que vigilar en un cinco cuerdas es que la octavación de la 5o cuerda se mantenga intacta hasta el último traste (22 en este caso), cosa que no sucede muchas veces. Yo he visto bajos de más de 6.000 eu- ros que a partir del traste 10 u 11 la precisión de la octavación se va perdiendo y el SI grave queda inutilizado a partir del traste 14 o 15, y no se puede ajustar más porque la selleta de la cuerda está ya en su extremo más alejado. No es así en el Ray35 ni mucho menos, donde cierto es que tuve que ajustarlo cuando lo “estrené” pero respondió a las mil maravillas.

Si eres fan del slap, te garantizo que las notas saltan del diapasón, incluso a veces demasiado prominentes para mi gusto, porque reconozco que el slap pronunciado no es lo mío. Si tocas más inclinado al pop, pondrás en tu banda un sonido de bajo que no interfiere con la frecuencia de ningún otro instrumento y que si no lo desbocas de ecualización estará bien presente pero sin estridencia. Si eres rockero, empújale con unos pocos graves y medios y con el selector de las bobinas de la pastilla en paralelo tendrás un tono demoledor. Si eres fusionero, muchos medios naturales y mucha capacidad de sobresalir en pasajes con solos o con líneas de bajo muy marcadas. Y si eres de todo un poco, pues siempre encontrarás tu sitio jugando con las posibilidades del instrumento.

Ya hemos dicho, pero volvemos a incidir en que el acabado es fenomenal, tanto a la vista como al tacto, con un buen trabajo de trastes, herrajes sólidos, clavijeros que responden fácilmente con sensibilidad y un mástil cómodo y de los más estrechos del mercado en bajos de 5 cuerdas (lo que es sinónimo de menor distancia entra cuerdas).

Conclusiones

Casi está todo dicho. ¿Quieres o necesitas un Music Man y prefieres gastarte la mitad de euretes? Pues acabamos de presentarte la mejor de las opciones. Como siempre pasa en estos casos, tampoco estamos diciendo que “para qué existen los Music Man si ya existen los Sterling by Music Man”. Ni mucho menos.Todo hay que ponerlo en su justo sitio. Los modelos de Sterling by Music Man tienen una oferta muy reducida en acabados y aún siendo una experiencia muy similar al “original” no son lo mismo. No es igual el tacto, no es igual la se- lección de maderas, no es igual la atención al detalle y tampoco es la misma electrónica. Digamos que los Sterling by Music se pueden calificar como buenos mientras que los Music Man los calificaríamos como excelentes.

Del mismo modo que no es igual viajar en una línea aérea donde tienes tu asiento reservado, te dan de comer y beber, te ofrecen el periódico y te dan manta y almohada durante el viaje, que en otra donde te sientas donde puedes, no te dan ni los buenos días y te avasallan con publicidad y venta a bordo durante todo el viaje… hay a quien le da igual una cosa que la otra y a quien no… pero lo que es innegable es que con ambas vuelas al mismo destino. Y tú ¿Eres de los primeros o de los segundos?

Jerry Barrios

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