Revista de Bajos

Ibanez SRF700/SRF705 BBF Portamento Fretless

Desde hace años se observa una tendencia de mercado que favorece claramente a los diseños clásicos. Muchas marcas tienen en su catálogo bajos que no son otra cosa más que variantes, aproximaciones o evocaciones de los “eternos” Jazz Bass y Precision. Por contra, otros fabricantes o luthieres están siempre innovando (o intentándolo), buscando diseños novedosos que aporten un granito de arena, que abran la paleta de sonidos, que primen los avances ergonómicos o que, simplemente, traigan un aire fresco en lo que a estética y atractivo visual se refiere. Pero la verdad es que este tipo de bajos que nacen al amparo de la creatividad y la evolución propias de cada marca, no están viviendo sus mejores momentos. Despuntaron desde mediados de los 80 hasta entrados los 2000, pero ahora les cuesta mucho más abrirse camino y ganarse el premio del deseo por parte de los bajistas. Quizás la crisis, ya que la inmensa mayoría tienen precios altos, quizas los bajistas no quieren arriesgar y prefieren ir a lo seguro ahora que no está el patio para tener bajos sin utilizar, ¡quién sabe!

Y en medio de este mar, se encuentra navegando Ibanez, que bien podemos decir que es la excepción que confirma la regla. Esta marca japonesa, aunque en Japón solo deben quedarle ya las oficinas, ha encontrado una posición en el mercado que ha conseguido auparla, ya desde hace años, a ser la segunda marca con más ventas en bajos a nivel mundial. Es un posicionamiento inteligente, en el que se aunan muchos factores que juntos conllevan el éxito. Diseños modernos pero bajo el paraguas de una marca tradicional con más de 80 años de existencia y más de 50 en el sector de guitarras y bajos elécticos; construcción de calidad a unos precios más que razonables, al alcance de la inmensa mayoría; investigación y renovación constantes; una poderosa maquinaria de marketing mutinacional de la que no disponen las pequeñas compañías y que se traduce en muchas ventas, lo que abarata el coste de producción, creándose el bucle positivo de “cuanto más fabrico menos me cuesta”; y, por último, el respaldo de muchísimos artistas “no endorsers” con estos bajos sobre los escenarios de todo el mundo, lo que avala el valor de los instrumentos. Por todos estos poderes, Ibanez es una “rara avis” que triunfa en el segmento de los bajos de diseño no tradicional, fabricando instrumentos que se pueden codear con los de alta gama pero a precio de gama media.

La serie SR Portamento

Es curioso porque los dos bajos que hoy traemos a estas páginas, que son el mismo modelo en 4 y 5 cuerdas, son precisamente la encarnación de todas las virtudes de Ibanez al máximo nivel, incluso con ciertos tintes clásicos bajo su apariencia moderna. ¿O acaso los mástiles sin trastes o los puentes piezoeléctricos han nacido ayer?

Todo lo que digamos será partiendo del modelo de 4 cuerdas (SRF700), y una vez lleguemos al final del artículo, reservaremos unas líneas para comentar las diferencias o características específicas del 5 cuerdas, aunque ya os anticipo que son como dos gotas de agua.

Mirad bien las fotos y decidme si no es una excelente noticia que un bajo con esa planta, esos acabados, mástil a través de cuerpo, previo activo y dos pastillas Bartolini activas y piezos bajo el puente, esté por debajo de los 800 euros (tanto el de 4 como el de 5). Os aseguro que la calidad del instrumento se corresponde con lo que se intuye en las imágenes, si no es mejor. Ni mucho menos estamos ante un bajo de sonido barato. Incluso los piezos bajo el puente, que suelen ser lo que más flaquea en los bajos de precio medio que los incorporan, ofrecen un sonido magnífico.

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La prueba la realicé en un estudio, con un Aguilar SC500 y una pantalla 2 x 12 de la misma marca tocando en una jam session de amigos. También aproveché para grabar algunas pistas con distintas configuraciones del previo, escuchando luego las grabaciones para tomar algunos apuntes ya sin los bajos colgados.

Una construcción muy cuidada

Ya nos topamos con el primer acierto: la elección de maderas. El cuerpo es de caoba y el mástil una combinación de 5 piezas, 3 de arce y 2 de bubinga. La caoba es una madera de grano grueso que absorbe muy bien las vibraciones y produce un sonido muy concreto y articulado. La razón de ser de la combinación 5 piezas distintas encoladas en el mástil es dotarle de una resistencia a la deformación que en mástiles de una sola pieza, o es una madera premium, o si no es difílcil de lograr. El cuerpo es de un tamaño no muy voluminoso, y resulta muy confortable para su acomodo tanto si tocamos de pie como sentados. La disposición de las alas superior e infierior permite el acceso sin problemas a los trastes más agudos, que com veremos son nada más y nada menos que 30. El acabado es Brown Burst Flat, un finísimo tinte que tan solo colorea la madera pero conserva toda su porosidad y sus cualidades acústicas intactas.

El diapasón es de palorosa, sin duda la opción idónea entre las habituales en los diapasones cuando se pretende un sonido cálido y redondo. Es frecuente encontrar diapasones de ébano en los bajos sin trastes, sobre todo porque es una madera muy dura y de ahí su gran resistencia al desgaste del roce permanente de las cuerdas, pero a mí siempre me han parecido fríos y que aportan demasiado brillo al sonido. En este caso, como los bajos SR Portamento vienen con cuerdas planas, tal desgaste sobre el palorosa se minimiza, y por lo tanto no es un problema. Además, unos bajos pensados para proporcionar al bajista eléctrico un instrumento que le permita moverse por un amplio abanico de posibilidades, desde sonidos en la onda acústica que recuerda a un contrabajo hasta la expresividad y potencia de todas sus pastillas en acción, pasando por timbres nasales tipo Pastorius, no podía ser de otro modo. Diapasón de palorosa y cuerdas planas, dos elementos clásicos en una herramienta moderna. Y dado que ambos modelos son más bien ligeros, cabe pensar que además se lleva a cabo una selección de las maderas, lo cual es otro punto adicional a la hora de elevar la calficación global final.

Poco corriente es encontrarse con mástiles de 30 trastes, aunque en este caso sean trastes “virtuales”. Ibanez aporta una construcción avanzada que prolonga el diapasón hasta el mismo extremo de la pastilla de graves, dotando así a los más virtuosos de un aumento de terreno para expresarse con notas casi inverosímiles. Estos registros solamente se alcanzan en los contrabajos, siendo una prueba más de que Ibanez ha tenido en mente, en todo momento, el binomio contrabajo/bajo eléctrico a la hora del diseño de este modelo. El perfil del mástil es muy cómodo y plano, fácilísmo de recorrer sin el más mínimo esfuerzo.

Otro solución que me pareció fantástica y que no había visto nunca antes (lo que no quiere decir que no existan bajos así y no me haya enterado): las líneas de los trastes “imaginarios” están marcadas en el borde superior del mástil, de forma que solo las ve el que está tocando. Para muchos bajistas, las líneas en los bajos “fretless” son una guía imprescindible para no derrapar en los tonos, y los bajos que las incorporan pintadas en el diapasón pierden esa pureza estética de un diapasón liso que resulta tan especial. Cuando un bajo sin trastes no lleva las líneas pintadas, lo normal son los puntos que marcan los trastes, pero esta guía es claramente menos precisa y puede no ser suciente para muchos. Con esta decisión, Ibanez nos proporciona la mejor de las soluciones: líneas que marcan los límites de los trastes y diapasón liso. Podéis ver el detalle en una de las fotos que ilustran esta prueba.

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Puente, clavijeros y controles son de aleación ligera y su color es una especie de cromado oscuro o “carbonizado” (el fabricante lo denomina “cosmo black”), y el puente en concreto ha sido diseñado especialmente para poder albergar las pastillas piezoeléctricas que recogen individualmente el sonido de cada cuerda en esa posición. Por último dos elementos constructivos típicos de la marca: la pala pequeña y la entrada de jack “tunelada” en el cuerpo. Esta entrada de jack metida en esa especie de cueva a mí nunca me ha resultado práctica, porque si bien es verdad que protege de tirones y desconexiones accidentales del cable, no menos cierto es que nunca entra ni sale el jack con suavidad, parece más bien que siempre está atrancada. Bueno, es una apreciación personal sin mayor importancia.

La electrónica, el corazón de esta máquina

Aquí sí que hay tomate. Vamos por partes, primero a lo más sorprendente: el sistema de pastillas piezoeléctricas AeroSilk Piezo System bajo el puente. Decíamos antes que el puente ha sido creado especialmente para estos bajos, siendo su principal característica las selletas de plástico diseñadas para complementarse con los piezos, dotando al sonido de una mejor calidad acústica y acercándolo a la sensación sonora de un contrabajo cuando se utilizan los piezos como única captación de sonido. El volumen y sensibilidad de cada pastilla piezoeléctrica puede regularse en la parte posterior del bajo, en una placa que contiene estos mini controles y a los que puede accederse desde fuera. De este modo, es posible ajustar perfectamente el balance entre cuerdas y reequil¡brarlo si cambiamos en algún momento el calibre de las mismas.

Las pastillas Bartolini MK-1, activas y de bobina dividida, son completamente silenciosas y bastante poderosas en señal. Estas pastillas no son Bartolini USA, están fabricadas en Asia, pero su nivel de calidad es notable y pueden perfectamente competir con otras pastillas de fabricación americana mucho más caras. ¿A quién le importa dónde están hechas si suenan bien? ¡Y ya lo creo que suenan bien! Ambas están muy equlibradas, no sobresaliendo ninguna de las dos, y son las que dan a este bajo las posibilidades más abiertas. Ya sabéis, si utilizamos la de puente solo, obtendremos ese sonido nasal “made in Jaco”, si tocamos con la de mástil solo, sacaremos un sonido más denso y profundo, y si abrimos ambas a la vez, sonaremos con pegada y equlibrio de todas las frecuencias empujando por igual. Su generoso tamaño hace que recojan bien y proyecten mejor, con una entrega tonal abundante.

Si se opta por la tercera vía, es decir el sistema piezoeléctrico AeroSilk del puente, nos vamos a otro universo: el del sonido acústico, el que nos recuerda, salvando las distancias, al contrabajo. Un sonido de piezos, o es bueno o es inservible. Y muchas veces es esto último en los bajos de precio medio que se quieren tirar el lujo de montarlos, en un alarde de “quiero y no puedo”. Pero aquí no es así, ni mucho menos. El sonido del Portamento con los piezos solo es agradable al oído, nada estridente, no se extralimita recogiendo el ruido o el chasquido de la pulsación, sino más bien al contrario. La mejor descripción que se me ocurre es que el tono que sale del jack cuando solo las pastillas piezoeléctricas están activadas es el tono de los dedos, la acústica más natural posible en un instrumento eléctrico. Y como el sonido natural es rico en agudos y graves, la dosis de estas frecuencias que ofrecen estas pastillas es mayor que la dosis de medios, conformando una curva de ecualización en V que se asienta estupendamente en la mezcla con otros instrumentos que también se muevan en el terreno de la suavidad y la naturalidad acústica. Hay mucha madera y mucha capacidad expresiva en el sonido de estos bajos cuando solo se recurre a los piezos.

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Pasemos ahora al previo. Es un Ibanez EQB-III de dos bandas con los siguientes controles. Los tres superiores (los de mayor tamaño) son: volumen del sistema piezo, volumen de la pastilla de puente y volumen de la pastilla de mástil; y los tres inferiores (los más pequeños) son: tono de los piezos, recorte/realce de agudos y recorte/realce de graves. Las variaciones tonales son muy amplias y en los extremos casi exageradas, tanto en las dos bandas que interactúan con las pastillas Bartolini como en el control de tono activo asignado al sistema de pastillas piezoeléctricas. Buena calidad, silencioso salvo en posiciones extremas, con la sufiente nitidez y limpieza como para darle un aprobado alto.

Y cuando llega el momento de poner las tres vías (pastilla de mástil, pastilla de puente y sistema piezoeléctrico) a funcionar a la vez, con la intervención conjunta del previo, entonces nos encontramos con todo el potencial a pleno rendimiento. Las variaciones tonales y tímbricas cuando se combinan en distintos grados las tres son muy numerosas. Después de todo lo que has leído, ya puedes imaginar que dar forma al sonido con todos estos argumentos eléctrónicos a tu alcance es algo tan posible como apasionante. Difícil es que no llegues a un lugar tonal y sonoro en el que encontrate cómodo e identificado.

Me gustaría decir que pese a que en varios pasajes de este artículo hemos merodeado el concepto, este bajo no suena igual que un contrabajo ni creo que lo pretenda. Más bien es un puente tendido entre los universos del contra y del bajo eléctrico. Evidentemente no tiene ni la longitud de escala ni la solidez de cuerpo de un contrabajo, con lo cual sería quimérico ni siquiera insinuar similitudes, pero el excelente y sensible sistema piezoeléctrico sí que deja la puerta abierta a que, con la técnica de digitación adecuada, se pueda lograr un sonido más naturalmente acústico y menos artificialmente eléctrico.

5 CUERDAS

La versión de 5 cuerdas (SRF705)

Valga para este modelo todo lo dicho para el 4 cuerdas y comentemos las dos únicas cuestiones que pueden ser significativas en el salto de un modelo al otro.

Primero el mástil. La mayor anchura necesaria para acoger la quinta cuerda se ve compensada con un ligero rebaje del perfil posterior, haciendo que sea tan cómodo desplazar la mano izquierda por el 5 cuerdas como por el 4. Conviene recordar que los bajos Ibanez están entre los bajos de cinco cuerdas con el mástil más estrecho que se fabrican hoy en día. Por ello, nada de esfuerzo para moverse por ellos y digitar.

Y segundo la quinta cuerda, el SI grave. Siempre soy muy exigente con los bajos de cinco cuerdas para que la quinta no sea fofa y octave correctamente. El SRF705 no tiene una quinta que digas “es perfecta”, como pasa de vez en cuando (y solo de vez en cuando, incluso con bajos que triplican en precio a este), pero puedo asegurar que es correcta. Tiene la tensión necesaria para no crear un salto hacia “lo oscuro” cuando se pasa de la cuarta a la quinta y su definición es buena. La octavación no ofrece dificultades, de hecho venía bien octavado de fábrica, y eso es vital, porque he visto más de un bajo de cinco cuerdas de alta gama convertirse en una ruina porque la quinta cuerda no se octavaba ni llevando el puente al límite del perímetro del cuerpo.

Conclusión

No es que abunden los bajistas que tocan sin trastes, pero… ¿a quien no le ha picado el gusanillo de un “fretless” alguna vez? No debería haber ningún bajista que al menos lo intente una vez en su vida bajística. Por eso estos bajos tienen muchos destinatarios potenciales: lo que quieren hacer una incursión en el mundo sin trates y quieren hacerlo con un buen instrumento pero sin dejarse un riñón; quienes tocan normalmente con trastes pero necesitan tener uno “sin” por si algún productor o artista se lo pide; los habituales del “fretless” que necesitan un bajo de repuesto con garantías o incluso uno de cabecera, porque estos dan la talla de sobra; y por último los afortunados, caprichosos, coleccionistas, acumuladores de bajos, curiosos y demás, que son felices pudiendo decir cuando les apetece: “hoy voy a tocar el Ibanez sin trastes, que es un pedazo de instrumento”.

Jerry Barrios

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