Revista de Bajos

Fender Precision Custom Shop ’59 Relic

Antes de comenzar vamos a hacer un breve resumen de la historia de Fender y de su división Custom Shop, para poder entender los criterios que los que se fabrican estos instrumentos que consiguen despertar el GAS que llevamos dentro con solo con ver su logo.

Desde que Leo Fender vendiera la compañía a la cadena CBS en 1965, el interés por el aumento de la producción frente a la búsqueda del sonido y el trabajo artesanal fueron creando en los músicos cierta incredulidad en los productos que Fender desarrollaba, hasta el punto en que en 1984 tras una disminución considerable de las ventas CBS decidió vender los derechos a un grupo inversor formado por empleados de la compañía, liderado Bill Schultz, con el objetivo de relanzarla marca.

En 1987 comenzó a trabajar la división Custom Shop, contando con sólo dos “Master Builders”, John Page y Michael Stevens, con el objetivo de crear instrumentos según las especificaciones originales de Leo Fender en las instalaciones originales en Fullerton, California. En su inicio centraron la producción en la replica de los modelos clásicos fabricados entre los años 1950-65, considerados como la “época de oro”.

Pero un comentario de Keith Richards tras realizar varios encargos de réplicas de sus guitarras para llevarlas a las giras, dio la idea de tratar no solo de replicar la construcción sino el estado del instrumento después de muchos años de rodaje, ya que no resultaba creíble al tacto, las guitarras estaban demasiado nuevas. Esto caló en Vince Cunetto y Jay W. Black dando lugar a la creación de la serie Relic a finales de los 90.

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Como estamos haciendo un repaso de la historia de Fender, deberíamos también hacerlo sobre el propio Precision Bass.

Como sabéis este fue el primer bajo eléctrico, diseñado por Leo Fender en 1951 en respuesta a la necesidad de crear un contrabajo eléctrico para los músicos y bandas de la época. La idea de Leo fue crear un contrabajo de reducidas dimensiones, con trastes como los de la guitarra y que, amplificado eléctricamente, ya no necesitara una enorme caja de resonancia, pudiendo así ser transportado más fácilmente.

El primer prototipo se basó en la guitarra Telecaster, que acaban de presentar recientemente, buscaron modificar la escala del instrumento para alcanzar sonidos más graves y tras varios intentos llegaron a alcanzar las 34 pulgadas que actualmente tiene. El diseño prácticamente se mantuvo hasta el ’57 cuando por fin adoptó la forma actual. A lo largo de esos años fue mejorándose el diseño, como el contour body en el ’54 y modificaciones en clavijeros y herrajes.

Al crear un nuevo instrumento hubo que diseñar unas cuerdas acordes a su funcionamiento y para esto se partió de la idea de las cuerdas de tripa que se empleaban en los contrabajos pero se le tuvieron que añadir una envoltura de alambre para poder interaccionar con las pastillas. Sobre el diseño de la Telecaster Leo tuvo que introducir del diseño del doble cutaway, para aligerar su peso así como el tipo de clavijas para aligerar el instrumento.

Y por fin en el ’57 se modificó el diseño de la pastilla que dura hasta día de hoy. Se reemplazaron las pastillas de bobinado simple del modelo original por las actuales, de doble bobinado. Esta pastilla consiste en dos unidades separadas con el bobinado en sentido inverso la una a la otra, y conectadas en serie. Dando así un sonido mucho más redondo y cálido con una extraordinaria presencia de medios-graves. Este diseño de pastilla mejoró el comportamiento frente a ruidos eléctricos evitando así los incómodos zumbidos de las single coil.

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En el ’59 se comenzó a sustituir el golpeador anodizado por los modelos actuales y se introdujo la opción del diapasón en palo rosa en lugar del mástil macizo de arce, buscando sonidos más cálidos para el bajo.

Cuando comenzaron a fabricarse en serie se emplearon cuerdas de entorchado plano fabricadas por Squier y se les instalaba clavijas fabricadas por la firma alemana Schaller. Además a los modelos de la época se les añadieron cubre pastillas de metal cromado que proveían aislamiento eléctrico a las pastillas.

Construcción

Como antes contábamos la Custom Shop realiza replicas de instrumentos con las características de la época y este siendo del ’59 cumple con estos requisitos. Cuerpo de fresno ligero acabado en nitrocelulosa en color “Vintage White”, dejando a la vista la veta de la madera, golpeador metálico de una capa en acabado gold anodized. Mástil de arce con perfil en “C” acabado en nitrocelulosa, con diapasón de palo de rosa, radio 7,25″ (184 mm), 20 trastes y longitud de escala 34″ (864 mm).

El acabado final del bajo es el denominado “Relic” por lo que se le ha aplicado un desgaste a todas sus partes como si se hubiera estado utilizando desde el ‘59, se puede apreciar el crackelado del acabado de nitrocelulosa en el cuerpo, varias marcas de desgaste tanto en el cuerpo como en el mástil, el oxidado y envejecido de los herrajes y del golpeador. Un acabado bastante creíble en comparación a otras marcas que han introducido la moda del relicado en sus bajos.

Electrónica y hardware

Todos los herrajes son de níquel y cromo replicando así los modelos exactos, el clavijero funciona en sentido inverso (tensa la cuerda girando hacia la derecha) y el puente es el modelo clásico con selletas independientes por cuerda.

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Junto con el bajo se incluyen las placas para cubrir la pastilla y el puente, además del thumb rest situado en el cuerpo en la parte inferior de las cuerdas. La pastilla es una Custom Vintage ´59 Split Single-Coil con las características que antes hemos comentado e incluye dos potenciómetros, volumen y tono.

Conclusión

El bajo ya sin enchufar transmite muy buenas sensaciones, muy poco peso, bien equilibrado y al tocar notas la vibración del cuerpo al ejecutar cada nota. Se aprecia un tono vintage que compruebas en el momento que lo enchufas, además que el nivel de salida del bajo es bastante alto.

La estética insuperable, da gusto tenerlo entre las manos, la sensación del relic en mástil y cuerpo es realmente confortable. El sonido te transporta a miles de discos, transmite una onda soul, r&b, funk y rock clásico que te envuelve. Esto junto con el ancho del mástil que al principio me resultó incomodo, estando acostumbrado a los perfiles de Jazz Bass, hacen que toques de una forma distinta, más “básica”, esas líneas de gente como James Jamerson, Nate Watts, …, e incluso Pino Palladino.

“La sencillez de un Precision dicen que tiene además un efecto psicológico, y es que cuando tienes un solo sonido, pero así de bueno, te concentras más en lo que estás tocando”.

Para mi ha sido uno de los mejores Precision que he probado, muy buen sonido, muy ligero y una estética impresionante. Lo cierto es que si buscas hacerte con un instrumento vintage y no puedes o no quieres gastarte los precios prohibitivos que se piden por ellos, la Custom Shop es una muy buena opción para recrear ese sonido y estética, aunque evidentemente nunca será lo mismo.

Alex Casal

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