Revista de Bajos

Como afecta la humedad y la temperatura al bajo

control humedad en la madera

Como nos recuerda una famosa serie de televisión “el invierno se acerca”, y por eso es un buen momento para dar un pequeño repaso a algunos conceptos y consejos, que debemos tener en cuenta sobre el mantenimiento de nuestro instrumento. Muchos de ellos ya los conocéis, pero no está de más dar un pequeño repaso y asegurarnos de que nuestro instrumento no sufre más de la cuenta la bajada de las temperaturas.

Parámetros que afectan

Para empezar, definiremos los parámetros que le afectan, porque si no sabemos el qué y cómo afecta a nuestra guitarra o bajo podemos caer en un mal mantenimiento del mismo. Aquí es entonces donde hablaremos de la humedad y la temperatura. Ambos parámetros son igual de importantes y siempre van ligados. Son un equipo que, cuando tienden al extremo, puede llegar a ser terrible. Con esto nos referimos a que una temperatura o humedad extremadamente alta o baja va a afectar de forma considerable a nuestro instrumento y para evitar tales consecuencias os daremos unos consejos al final del artículo.

Sobre la humedad

Lo primero que hay que entender es que la madera conserva un porcentaje de humedad residual que en muchos casos es constante pero que en muchos otros no. A esto me refiero a que una vez cortada y procesada en forma de cuerpo, diapasón o mástil, nuestro instrumento retiene una cantidad de humedad que variara en mayor o menor medida a lo largo de los años. Pero a la vez esta madera y dependiendo del acabado, absorberá otro tanto % de humedad. Para entenderlo mejor pondremos el caso de tener un instrumento con acabado high gloss, que no dejara que la madera absorba y expulsa tanta humedad debido a que el poro ha sido sellado en su práctica totalidad. En el otro extremo tenemos un instrumento acabado al “poro abierto” que dejara fluir mejor ese transvase de humedad entre interior y exterior. Es lo que los luthieres llamamos dejar respirar a la madera.

No decimos que un acabado sea mejor o peor que otro, sino que los dos reaccionan diferente a los cambios de temperatura y humedad ambiental. En el caso del high gloss no se verá tan afectado por esos cambios pero por el contrario su trasvase de humedad de dentro a fuera será prácticamente nula y esto puede influir en el sonido general del instrumento. En el otro lado de la balanza, el acabado al poro abierto resultara ideal para disipar la humedad interna del instrumento, haciendo mejorar el sonido con el tiempo, pero a la vez será un instrumento que requerirá de mayor mantenimiento ya que será más sensible a los cambios exteriores. Aunque cada instrumento es un mundo es si mismo, la humedad ambiental afecta a nuestro instrumento de diversas maneras y debemos tomar cada caso de forma individual.

Una gran cantidad de humedad puede hacer que la madera de la guitarra se dilate al absorber ese exceso de humedad y eso puede dar lugar a diversos problemas. Desde el desajuste del mástil, a sonido poco definido, problemas en el acabado superficial de las partes metálicas del instrumento, aparición de óxido en los polos de los imanes, aparición de grietas en el acabado o en el mástil, etc… En cambio una falta de humedad también nos debe preocupar ya que hará que la madera se contraiga y podría hacer que nuestro instrumento sufriera por ejemplo grietas en el diapasón o el mástil, desestabilización del mástil y el más común de todos, el llamado por Roger Sadowsky como “misterio de los trastes que crecen”.

Con esto nos referimos a que una falta de humedad hará que nuestro diapasón se contraiga solo unas décimas de milímetro, dejando a la vista las puntas de los trastes.

Si a esta humedad le añadimos la temperatura, el coctel puede ser explosivo. Imaginaos los dos extremos, las condiciones de un desierto, con altas temperaturas y baja humedad, y las condiciones de un clima caribeño, con altas temperaturas y alta humedad. A la vez imaginaos las condiciones típicas de un invierno frio y seco como puede ser en el centro peninsular o frio y húmedo como en la costa mediterránea. ¿Muchas variables y pocos datos?  Pues para eso tenemos los trucos y consejos que esperemos os faciliten un poco las cosas.

humidificadores

Consejos

El primer consejo seria que intentéis encontrar un término medio en la zona donde guardáis vuestro instrumento. Pero como cualquier cosa en la vida, sabemos que un término medio es muy muy complicado. ¿Y entonces qué podemos hacer al respecto? Lo primero para conseguirlo es comprobar qué humedad y temperatura tenemos en casa. Usaremos pequeñas centrales meteorológicas por ejemplo, que nos darán lecturas de humedad y temperatura. Si tenemos una de ellas en la sala donde ensayamos y otra donde almacenamos nuestro/os instrumentos, tendremos dos lecturas de referencia vitales. A partir de aquí tendremos que hacer un pequeño trabajo de investigación de unas dos / cuatro semanas, para ver cómo responde nuestro instrumento a los cambios ambientales. Una vez determinado esto podremos actuar en consecuencia.

Con esto me refiero a que si hemos constatado que a nuestro instrumento le falta humedad lo que deberemos hacer es instalar un humidificador por ejemplo. En caso contrario, cuando hay exceso de humedad usaremos un des-humidificador. ¿Porque os comento este aspecto? Porque ahora en invierno muchas casas, locales y almacenes cuentan con calefacción y es la calefacción la que precisamente reseca el ambiente. O sea, quita la humedad que nuestro instrumento necesita para estar en óptimas condiciones. ¿Solución? Humidificar el ambiente ya sea con una maquina externa o con por ejemplo un vaso pequeño de agua sobre el radiador directamente.

En el otro extremo, el exceso de humedad, que es más difícil de tratar, lo compensaremos con el des-humidificador o con las llamadas “bolas secas” que no son más que cristales de sal como las de los sobrecitos que encontramos cuando compramos cualquier aparato electrónico y desembalamos el contenido. Esas sales absorberán bien la humedad pero yo os recomiendo mejor un des-humidificador eléctrico, ya que se puede regular mejor ese exceso de humedad ambiental.

trastes de un bajo

Temperatura

En lo referente a la temperatura lo que hay que vigilar principalmente son los contrastes bruscos. Me refiero a por ejemplo, estar ensayando en casa a 22 grados y salir a la calle para ir a tocar en un local a 10 grados. Esos excesos siempre afectaran a la madera de uno u otra manera. Para evitarlos controlaremos la calefacción que tenemos en casa o locales de ensayo, porque si no lo hacemos a la larga nuestro instrumento sufrirá tarde o temprano las consecuencias. Para controlar esa temperatura ya sabéis, termómetros digitales que controles diversas habitaciones de la casa y con un chequeo constante sabremos que temperatura le va mejor a nuestro instrumento.

Ahora bien, después de estas sencillas operaciones, debemos tener en cuenta también el mantenimiento del propio instrumento. Este aspecto es igual de importante que todo lo que hemos explicado antes. Con esto nos referimos a:

Nutrir el diapasón como mínimo una vez al mes con aceites adecuados. Aquí podremos comprobar si las puntas de los trastes han salido o no con el tiempo.

Repaso de todos los tornillos una vez cada seis meses mínimo o cuando sea necesario.

-Si el instrumento lleva acabado al aceite debemos limpiarlo y darle de nuevo acabado mínimo cada seis meses para nutrir la madera de fuera hacia adentro. Si el acabado el barnizado a poro abierto o high gloss, limpiarlo cada vez que acabemos de tocar con productos específicos para esos acabado y siempre recomendados por el fabricante.

Lubricación de la tornillería de puente y clavijeros una vez cada seis meses ya que con el frio y la humedad podrían quedar bloqueados y oxidarse. Aquí debemos incluir la cabeza del alma para evitar que quede soldada a la varilla de la misma.

Limpieza de la electrónica con spray tipo CRC para mejorar la vida útil del potenciómetro ya que la humedad puede estropear las pistas internas de los mismos.

Repaso de soldaduras que hayan quedado “frías” ya que la corrosión podría hacer que el contacto no fuera el adecuado.

Limpieza y pulido de trastes como mínimo una vez al año para evitar la corrosión de los mismos.

Aunque la lista es larga, hemos destacado quizás los más esenciales y que podéis hacer en casa de forma rutinaria y  con el tiempo veréis que dan resultado. Sobre todo en los referente a la nutrición de la madera, la principal víctima de estas temperaturas. No descuidéis nunca el mantenimiento de vuestro instrumento, por pequeño que sea, ya que de esto dependerá su vida útil y buen funcionamiento. De la misma manera que nosotros nos cuidamos más en otoño e invierno para no enfermar, lo mismo debemos procurar para nuestro instrumento. Así que ya sabéis, que el invierno no os coja desprevenidos.

Xavier Lorita

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