Revista de Bajos

EBS Microbass II

EBS Microbass II

¿La herramienta definitiva para el bajista? Y no es que lo pongamos en duda, sino más bien que lanzamos esa pregunta al aire para que cada cual se la conteste. Desde luego, quien conteste que no, que su vida de bajista puede mantenerse al margen del MicroBass II, no lo hará porque el ca- charro no tenga méritos más que suficientes para ser una herramienta de formidable importancia en su vida bajística, sino seguramente porque no entra en sus esquemas simplificarse la vida hasta el máximo con este tipo de productos.

Pero quien conteste que sí, probablemente será porque lo ha probado, lo tiene, y ya no puede vivir sin él.

Así pues, esta “review” no está pensada ni para los que ya lo tienen ni para los que “pasan” de tenerlo, sino que va fundamentalmente dirigida a la gran mayoría, a todo aquel que esté abierto a considerar todas las posibilidades de mejora en su equipo… y en hacerse fácil la existencia sin comprometer por ello la calidad de su sonido (muy al contrario, mejorándolo).

La esencia de EBS en tarro pequeño

Me he decidido a escribir sobre el MicroBass II de EBS por una sencilla razón: lo tengo desde hace años y puedo afirmar que para mí, sin atreverme a decir que es una herramienta definitiva en mi equipo (eso significaría negar la posible evolución de esta u otra marca en lo que a este tipo de pedales se refiere), sí se trata, sin duda ninguna, de un inseparable compañero de viaje y de grabación.

Empezaremos diciendo que en el mercado hay bastantes pedales que cumplen con la definición de previo/ caja de inyección. Algunos mejores, otros más flojitos, pero pocos pueden alardear de ofrecer las singulares prestaciones que ofrece el MicroBass II. Y, por supuesto, ninguno puede darte algo que muchos valoramos con fervor: el sonido de EBS, una de las marcas más prestigiosas del mundo en amplificación de bajo desde hace ya muchos años. Podemos afirmar rotundamente que con el MicroBass II tienes el sonido y el carácter de EBS en un formato súper portátil y a un precio francamente accesible.

EBS Microbass II lateral

Construcción

La construcción es la mejor que se puede pedir a un pedal: chasis de una aleación metálica de bajo peso, resistente, sólida y con gran robustez tanto en los interruptores de pie como en los terminales de conexión, que son los elementos del pedal que más sufren el desgaste del uso. Los controles giratorios funcionan con enorme suavidad y tienen muescas centrales al tacto allá donde es de utilidad su aplicación. Puede funcionar tanto con una pila de 9v como con un alimentador de corriente (se compra por separado). El compartimento de la pila tiene también una puerta de muy fácil accesibilidad y a la vez bastante segura y resistente. Cabe matizar que la pila dura mucho más de lo que uno podría pensar. No sabría decir cuantas horas de uso aguanta, ni tampoco lo he encontrado dentro de las especificaciones del fabricante, pero sí puedo atestiguar que dura tanto o más que en cualquier otro pedal “monofunción”.

Entradas y salidas

Como ya hemos anticipado, tiene dos canales con entradas independientes, conmutables y combinables mediante interruptor de pie. Es decir, puede activarse cada canal por separado o mezclarse ambos en serie en una sola señal de salida. Su trío de salidas permite usarlo como una caja de inyección (DI) y como un previo, ya que cuenta con salida balanceada XLR (pre/post EQ y con simulador de altavoces), una salida no balanceada de jack denominada “Output” afectada por la EQ y otra salida de jack llamada “Link” que simplemente es un “true bypass” de la señal entrante.

Como podéis figuraros, la cantidad de posibilidades es enorme si jugamos con las tres salidas. En principio, digamos que lo suyo es usar la XLR para enviar a mesa (tanto en directo como en estudio) a modo de completísima caja de inyección activa, “Output” para utilizar el MicroBass II como preamplificador y enviar la señal a una etapa de potencia o a un ampli cuyo previo no se vaya a emplear (o bien poniendo la ecualización del ampli plana o bien entrando por el retorno del bucle de efectos) y la salida “Link” para mandar señal a nuestro ampli para, a partir de esa señal original, configurar nuestro sonido sobre el escenario o en el estudio en caso de querer grabar dos pistas, una por DI (la salida XLR) y otra por micro (recogido directamente del amplificador).

Además cuenta con una salida de auriculares que lo convierte también en una herramienta muy útil para practicar en casa, en el estudio o en el camerino.

EBS Microbass II

Moldear el sonido

Canal A:cuenta con tres controles giratorios (agudos, graves y realce) y dos interruptores que hay que pulsar a mano (brillo, filtro intensificador). Estos controles e interruptores solamente operan sobre este canal. Lue- go existe un interruptor adicional de simulación de válvulas que se aplica a los dos canales, pero que, todo hay que decirlo, tiene un efecto muy pobre y práctica- mente inapreciable. Con todos los controles planos y los interruptores sin activar, este canal es muy limpio y transparente. El control de graves realza/recorta hasta 15db a 100hz, que en otros términos menos técnicos significa que puedes añadir (o quitar) a tu bajo todos los graves que necesites. El control de agudos (+/- 12db @ 10kHz) cumple idéntica función con las altas fre- cuencias, siempre de modo cristalino y nada hiriente. Además, este control, con el interruptor del filtro intensificador (Enhance Filter) activado, produce un efecto muy interesante sobre los medios: si se sube el control, los medios se enmascaran, y si se baja el control, los medios se elevan. El interruptor de brillo hace exactamente lo que su nombre indica, incrementando 12db en la banda de los 10kHz, con el consiguiente aumento de los agudos más agudos al sonido. Por último, el control giratorio de realce hace las funciones de ganancia para este canal. Con su ajuste también se pue- de equilibrar el volumen del canal para ponerlo en relación con el volumen del canal B, de modo que cuando se cambie de un canal a otro exista el salto de volumen exacto que nosotros queramos, o ninguno si deseamos equipararlos. En resumen, el Canal A es el canal más limpio, más hi-fi de los dos.

Canal B:cuatro controles permiten la configuración de este canal: Drive, Edge, Middle, Mid Freq. El control “Drive” es el que te permite añadir saturación al sonido, y a la vez actúa como volumen del canal. A medida que se va subiendo se pasa de una agradable saturación “valvulera” a una distorsión feroz en el último tramo de su recorrido.

Desde luego, constituye un verdadero lujo para quienes busquen calentar un poco su sonido sin necesidad de cargar con un cabezal de más de 20 kilos de peso. Y mucho más efectivo para esta tarea que el interruptor de simulación de válvulas que hemos dicho anteriormente que apenas tiene incidencia en el sonido. A continuación el control “Edge”, que añade/resta hasta un total de 12db en la banda de los 7kHz. Este control funciona mano a mano con el control “Drive” para conseguir una textura de adecuada en el sonido saturado, aunque en la mayoría de los casos solamente necesitarás moverlo de manera muy leve, como si de un complemento sutil de la saturación se tratase. Los otros dos controles configuran un sistema de ecualización paramétrica sobre los me- dios, con +/- 12db que se aplican sobre una banda de frecuencias barrible que va desde los 50Hz a los 2kHz. Así pues, este Canal B es el canal saturado, el que te transporta al mundo de la simulación de válvulas con una increíble efectividad si lo usas con sutileza.

Falta añadir a la descripción el interruptor de pie que silencia el pedal (es decir, que lo activa o desactiva), el interruptor de pie que conmuta de un canal a otro, o los suma si está activado un interruptor de mano para tal menester, y el bucle de efectos para poder incorporar a la señal otros pedales de efectos. Vamos, que unas prestaciones similares a las que podemos encontrar en amplificadores legendarios de la marca como el recientemente sustituido 350 o su sucesor, el HD360.

Versatilidad

A estas alturas ya te habrás hecho una idea muy clara de la extrema versatilidad del MicroBass II. Y de su evidente utilidad. Cabe en la funda blanda del bajo y te cubre todas las necesidades posibles. He de decir que yo he grabado unos cuantos discos con la única e inestimable ayuda de este increíble aparatito. Lo uso permanentemente como caja de inyección activa en directo, para mandar yo a la mesa mi sonido tal cual lo quiero, y evitar así que me planten una caja de inyección de Dios sabe qué marca y en qué estado.

Y también, si se dan las circunstancias para ello (dicho de otro modo, si toco donde haya un sistema de monitorización bueno y potente y un técnico de so- nido fiable), no llevo ni ampli y doy forma a mi sonido con lo que escucho por monitores. Algunos se quedan alucinando cuando ven que detrás del bajista no hay ningún trasto grande y que el bajo suena a gloria, pero más alucino yo cuando salgo de casa con el bajo colgado a la espalda y las manos en los bolsillos y sé que voy a sonar de lujo. ¡Hasta he pensado en pedir que me pongan una lavadora a mi espalda como hacía Geddy Lee de Rush para rellenar espacio!

En conclusión, a quien está leyendo esto le recomiendo que lo pruebe y lo utilice, porque es una verdadera maravilla. Conseguirás mucha consistencia en tu sonido y tu vida se simplificará al máximo. Pero me niego a pensar que es la herramienta definitiva, porque hay dos ideas que me horrorizan: una es pensar que nadie nunca va a superarlo y que por lo tanto ya no podré volver a escribir sobre nada mejor; y la segunda, creer que no voy a sentir el placer de volver comprar algo tan excitante como el MicroBass II, que comprar cosas buenas para el bajo es un vicio muy placentero.

Jerry Barrios

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