Revista de Bajos

EBS TD660

Hacía tiempo que desde estas páginas no publicábamos una prueba de un cabezal grande. Y entiéndase “grande” en toda la extensión del sentido de la palabra: grande en tamaño y grande en potencia. Es verdad que vivimos unos tiempos en los que la tendencia del gran público bajista, en general, es buscar cabezales de tamaño reducido y precio moderado o barato si es posible. También es verdad que la tecnología de diseño y fabricación ha permitido situar esos cabezales pequeños y baratos, o no demasiado caros, en un nivel de calidad impensable hace tan solo una década. Pero hay una tercera verdad en todo esto, y es que los “bichos” grandes están, y siempre estarán, un escalón por encima de los hermanos menores, por muy logrados que estén estos. La razón fundamental, y es pura lógica, es que la calidad máxima proviene de la utilización de una serie de componentes, y esos componentes ocupan sitio.

La marca sueca EBS ha sido, en sus 25 años de existencia, un referente de alta calidad en la amplificación de bajo, sin una sola concesión a experimentos ni modas. De hecho, mientras otras marcas recorrían con rapidez el camino hacia los cabezales reducidos, para no quedarse descolgados de la moda, EBS tardó un par de años más que sus competidores hasta que consiguieron sacar al mercado el amplificador pequeño que ellos consideraban que cumplía los estándares necesarios para llamarse EBS (el ya popular Reidmar).

Hoy traemos a Bajos y Bajistas el cabezal TD660, evolución mejorada y renovada del TD650 que durante tantos años fue uno de los amplificadores de referencia entre los profesionales de todo el mundo. El TD660 no es una novedad en el mercado, pero con ello queremos responder a la demanda de nuestros lectores de desgranar, de vez en cuando, material del que casi nadie puede probar en las tiendas cercanas, pero que a casi todo el mundo le gustaría tener. La prueba del cabezal se hizo con una pantalla EBS Neoline 4×10, porque consideramos que, de todas las opciones de pantalla única, era la más equilibrada en potencia, rendimiento y accesibilidad. HVC (importador de EBS en España) nos ofreció hacerla con una “nevera” 8×10, pero declinamos el ofrecimiento porque nos pareció que es una configuración que difícilmente se utiliza en un entorno que no sea el de las grandes giras.

Introducción

El TD660 es un cabezal híbrido, con una válvula en el previo y etapa MOSFET (transistores). Esta configuración es, con mucho, la más utilizada en los amplificadores de alta calidad en el mundo del bajo, donde los “todo a válvulas” son una excepción, reservada a ciertos tipos de música o a necesidades de saturación permanente, que no suelen ser habituales entre nosotros, los bajistas. Los cabezales híbridos, además, son los más versátiles (se logra calidez y saturación con la válvula del previo si se quiere) y los más potentes (los circuitos de transistores, o “solid state”, no tienen límite de potencia y las válvulas sí).

Con 660 watts de salida, a un amplificador no se le pone nada por delante. Por supuesto, es la potencia adecuada para cualquier tamaño de escenario, por grande que sea. El tamaño no es precisamente reducido, pero tampoco es una barbaridad: tres unidades de rack y 12 kilos, algo perfectamente asumible y que no se convierte en un esfuerzo incómodo cada vez que se transporta.

Veremos a continuación como su diseño compacto está más que estudiado para ofrecer un abanico de posibilidades completísimo, con una disposición de controles, entradas y salidas muy accesible y visual.

Panel frontal

Es un amplificador de una sola entrada, sin diferenciar entre bajos pasivos y activos. Esto nos sorprende un poco, no tanto porque sea necesario sino porque es algo que incorporan la mayoría de los amplificadores de alta gama. En este caso, EBS ha preferido ahorrar el espacio de una segunda entrada y deja al usuario la potestad de adaptar la intensidad de la señal de entrada mediante el control de Ganancia. Una prestación excepcional de esta entrada es la alimentación phantom que recibe y puede transmitir a través de ella. Se activa en el panel posterior y sirve para alimentar bajos activos o pedales de efectos, de modo que no necesiten pila. Si se utiliza, es necesario retirar la pila del bajo/pedal para no cortocircuitar y utilizar un cable estéreo con jack de tres puntas. Aconsejo leer bien las instrucciones del manual que viene con el cabezal para no cometer ningún error de uso que pueda dañar los circuitos del bajo/pedal externo alimentado a través de esta entrada.

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De izquierda a derecha nos encontramos con un Filtro de carácter, que crea una curva de ecualización en V, con reducción de medios, para obtener una ecualización de profundidad inmediata con solo pulsar un botón. A continuación, el control de Ganancia, con su indicador luminoso de picos. Esta pareja es muy importante en el rendimiento de este cabezal, ya que el fabricante recomienda, como así constatamos nosotros durante la prueba, elevar la ganancia hasta que el indicador luminoso se encienda eventualmente solo en los momentos en los que tocamos con mayor intensidad, pero que se encienda. Así nos aseguramos la máxima dinámica en la respuesta del cabezal. Y luego ya graduaremos el volumen con el correspondiente botón para ello.

El control Compresor/limitador, junto con su indicador luminoso, es lo próximo. Comprime la señal en una relación 3:1, que es una compresión suave de los picos. A mí, particularmente, no me gustan los compresores que incorporan los amplis, principalmente porque no son regulables ni seleccionables los parámetros de compresión por el usuario, pero hay a quien les resultan útiles precisamente por su simpleza. Así que, ahí está para quien lo quiera utilizar.

Sigue toda la sección de EQ, que se activa en su conjunto con el botón “Filter Active”. Si este botón no se pulsa, los “filtros” resultan inoperativos. En EBS, se denominan “filtros” los controles de ecualización, aclaración que hay que hacer para que nadie se confunda, ya que no es muy habitual esta denominación. Graves y Agudos de realce/recorte con frecuencia de corte prefijada, y Medios paramétricos con doble control para seleccionar la frecuencia de actuación y para recortar/realzar la frecuencia elegida. Es muy importante la posición “notch” del control de realce/recorte de medios, porque en esa posición se elimina por completo la frecuencia de medios seleccionada, evitándose así acoples o armónicos no deseados después de identificar el rango de frecuencias problemático mediante el selector de frecuencias. Por último, en esta sección tenemos un control de Brillo, por encima de los agudos, que actúa prácticamente como un volumen del tweeter de la pantalla. Hay que manejarlo con sutileza porque tiene una impresionante capacidad de sacar a la luz las altas frecuencias más extremas.

Vamos a entrar ahora en uno de los territorios mágicos de este cabezal, la sección Drive, el alma de la exquisita saturación que se puede lograr con él. De entrada, nos ofrece dos interesantes alternativas, que cada cual elegirá según sus gustos y necesidades. Nos permite elegir entre saturación de válvula y saturación de circuito. Veamos qué significa esto. La opción Tube Mode lo que hace es poner a funcionar la válvula del previo, y con ello obtener la saturación cálida y clásica del sonido de válvulas; y la opción Boost Drive realza todo el espectro de frecuencias y añade distorsión. La primera es la más natural, la que no se consigue con ningún pedal de emulación, la pura “chicha real”; la segunda, es más agresiva, parte puramente de la electrónica, pero alcanza cotas de distorsión que no se consiguen con la primera, y con una calidad donde no se pierde ni una sola frecuencia del espectro de graves.

Completan el panel frontal una salida de línea balanceada XLR, con sus tres mosqueteros: botones de señal pre/post EQ, simulador de altavoces y conmutación de tierra. Este conjunto permite enviar la señal a la mesa de PA o a la interfaz de grabación en estudio sin necesidad de ninguna caja de inyección que comprometa nuestro sonido. Doy fe de ello, que hice un par de pruebas de grabación en el estudio de mi casa con una calidad increíble, ni el más mínimo atisbo de ruido y recogiendo exactamente lo que suena por la pantalla. ¿Micro o caja de inyección? No, gracias.

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Panel posterior

Damos la vuelta y vamos a ver qué hay por detrás. Pues todo lo esperable de un equipo de estas características, y más: lazo de efectos, con alimentación phantom en el jack de retorno para alimentar pedales, igual que ocurre con el jack de entrada del panel frontal; un control del nivel para regular la mezcla del efecto con el sonido sin efecto; interruptores para la alimentación phantom del jack de retorno del bucle y del jack de entrada de instrumento del panel frontal; salida de afinador; salida de línea sin balancear que permite atacar otra etapa de potencia o enlazar con un segundo amplificador; entradas para el pedal RM-4 que controla en remoto la activación/desactivación de los interruptores de carácter, activación de filtros, “drive” y la función de silenciamiento; y 2 salidas para las pantallas con un abanico posible desde 2 hasta 8 ohms, siendo estos conectores de tipo Speakon.

Sonido

Una vez que hemos recorrido el cabezal de punta a punta, vamos a ver qué pasa cuando uno se pone a tocar con él.

La prueba la hice en un bolo en una conocida sala de Madrid, que tiene un aforo de 500 personas, cubierto ese día en un 80%. Así pues, ni garito de 50 personas ni festival de 3000, sino recinto intermedio. Sobre el escenario 2 baterías, 2 guitarras, teclado, 3 metales y un servidor. Es decir, que había que abrirse paso entre tanta maraña de frecuencias y personal.

Durante la prueba, primero toqué un rato con la ecualización totalmente plana, para observar cual era el punto de partida para conseguir mi sonido. Con todo plano, ya me gustó, porque enseguida reconocí el tono y las características tímbricas de mi bajo (un Sadowsky), que me las sé de memoria. Muy natural, sin colorear prácticamente nada la señal que recibía del instrumento. Tanteé todas las posibilidades de ecualización, que son muchas y muy buenas, buscando comprobar hasta donde podía llegar con ellas, buscando adaptarme lo mejor posible a las características acústicas de la sala. He de decir que, salvo posiciones extremas de los controles, toda la EQ de este amplificador es de lujo, con recorrido uniforme, sin saltos bruscos. Finalmente decidí pulsar el botón de carácter, porque el bajo cogía con él otra dimensión, y trabajarme yo los medios que elimina. A continuación, elegí la frecuencia de medios que mejor le iba a la sala y subí un 35% del recorrido del control de realce aproximadamente. No toqué el compresor pero sí la saturación (Drive), optando por la de válvula y graduando el control hasta que me pareció que el tono se calentaba sin rozar la distorsión. Y ya está, tenía graves para llenar el escenario, agudos bien presentes cuando bajaba por el mástil o daba toques de slap, y medios con una definición como he visto pocos en pocos amplis. ¿Potencia? No pasé de volumen 4 y solo necesitaron bajo por monitores los que estaban en la otra punta del escenario.

Conclusión

Cuerpo, volumen, pegada, claridad… en definitiva un sonido redondo y con ataque a la vez. Las posibilidades del TD660 son tantas y de tanta calidad que es un cabezal válido para todos los estilos de música. Hay marcas que quizás están más encasilladas en uno u otro estilo, sin que eso sea desmerecer nada, que la especialización también tiene valor. Pero este cabezal de EBS que hemos probado es un todo terreno auténtico, y no es que lo diga yo, sino que no hace falta más que ver en su web la lista de artistas que tocan con la marca para darse cuenta de que no hay un solo estilo de música que no esté representado. A modo de anécdota os cuento que yo he visto a Marcus Miller en directo cuando ya no era endorser de esta marca y anunciaba otra, tocando con un EBS sobre el escenario… ¿Por qué sería?

No puedo añadir mucho más. El TD660 es un amplificador grandioso, a la altura de los mejores. Y decimos esto porque algunos de los amplificadores poderosos de otras marcas quizás parezcan merecer para sí los puestos de honor en el mundo de la amplificación para bajo de alta gama simplemente porque valen unos cientos de euros más que el TD660 (que cuesta poco más de 1500 euros de precio en la calle). Si tocas con este cabezal, lo tienes todo y sonarás mucho y bien.

Jerry Barrios

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