Revista de Bajos

Andrés Rotmistrovsky

Bajista, compositor, productor y arreglista argentino afincado en la ciudad de Nueva York. Graduado con honores en la Berklee College of Music, en donde recibió los prestigiosos premios: ¨Outstanding Performer Award¨, ¨Charles Mingus Award¨ e ¨International Tour Scholarship Award¨. Ha tocado en algunos de los escenarios más reconocidos del mundo, como el Blue Note Jazz Club, Carnegie Hall, Lincoln Center, Latin Grammys, Apollo Theater, Nokia Theater y Boston Symphony Hall, y colaborado con artistas de la talla de Joan Baez, Sertab Erener, Paquito D ‘Rivera, Eva Ayllon, León Gieco, Marta Gómez y Eva Cortés. Coincidimos con él en un clinic durante su gira por España y pudimos tomar una cerveza y preguntarle algunas cosas.

¿Cómo nació tu interés por el bajo y te llevó a dedicarle tu carrera profesional?
El arte me fascinó desde siempre, cuando era niño me pasaba todo el día dibujando y más tarde, en la adolescencia, comencé a inclinarme por la música. En esa búsqueda encontré al bajo, que me cautivó por su profundo sonido y por esa característica misteriosa que tiene. Inclusive un tiempo antes de tener mi primer bajo, ya lo visualizaba y tenía la convicción de que iba a ser músico y bajista para toda la vida.

Tuve mi primer bajo antes de cumplir los 14 años, y desde ahí nunca lo dejé de lado.

Una cosa llevó a la otra y así llegué a la siguiente lógica simple que ilustra mi camino como músico profesional: mientras más estudio, mejor me siento tocando música, mientras mejor me siento al tocar música más puertas con oportunidades laborales y artísticas se presentan, mientras más puertas se abren mejor me siento y más motivado estoy para seguir progresando y estudiando. ¡Es el ciclo sin fin!

¿Cómo definirías tu estilo como bajista?
A mi estilo como bajista lo definiría de dos formas muy diferentes, una es la más visible que muestro abiertamente en mis vídeos que luego comparto en las redes sociales y en donde  principalmente trabajo en conceptos más melódicos y solistas en el bajo, y la otra que tiene que ver con la función más tradicional y de soporte en el bajo, que utilizo en casi todos mis trabajos como ¨sideman¨, cuando toco el bajo en diferentes proyectos musicales en los que estoy involucrado.

Más allá de esas diferencias, siempre busco tener mi propia voz en la música, que todo lo que toque suene a mí mismo, esa es mi prioridad.

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¿Cuáles son las bases que tu consideras que debe tener un buen bajista?
Para responder esa pregunta, me parece esencial antes marcar la diferencia de enfoque entre lo que es un músico que toca el bajo y un bajista que toca música, por eso considero que las bases que debe tener un buen bajista son exactamente las mismas que las de cualquier otro buen músico (que toca otro instrumento o que compone).

Siempre busqué estudiar al bajo como un canal para desarrollar mi musicalidad, el foco no está ni estuvo en el bajo sino en la música en sí, de esa forma siento que soy más sincero conmigo mismo, y así todo lo que toco suena a mí mismo, no puede ser de otra manera, es mi propia voz y es lo que tengo para decir a través de la música. El instrumento es una consecuencia, y nunca el eje de mi música.

Por eso pienso que en la búsqueda de nuestra musicalidad es donde encontramos las bases del instrumento, y lo interesante de todo eso es que cada uno es diferente, y por lo tanto en ese camino es donde encontramos ideas innovadoras y la verdadera libertad en la música.

Durante tu etapa en Berklee estudiando con algunos de los mejores y más reconocidos músicos ¿Quién te marcó o influenció más?
En mis años en Berklee tuve la suerte de poder estudiar con músicos excepcionales, y entre ellos los que más me influenciaron fueron 3 maestros. El saxofonista Joe Lovano, sus clases me impulsaron a investigar en los espacios que se encuentran cuando uno toca solo y a dúo, todo mi trabajo con el bajo solista y con dúos con cantantes se lo debo a lo que aprendí con él. El arreglista y trompetista Greg Hopkins, que ha tocado con artistas desde Ella Fitzgerald y Frank Sinatra hasta Stevie Wonder, con él entendí que la escuela del Jazz viene de una raíz folclórica también, y que por eso hay que aprender a improvisar siempre con el oído. Y mi otra gran influencia en Berklee fue Matt Garrison, tuve clases particulares de bajo en mi último semestre y solo de verlo, de hablar y tocar con él me llevé una dosis de inspiración de esas que duran para toda la vida.

¿Cuáles son tus influencias musicales?

The Beatles, Guillermo Vadalá, Fito Páez, Pedro Aznar, Charly Garcia, Luis Alberto Spinetta, Charles Minugus, Juanjo Domínguez, Jaco Pastorius y Johann Sebastian Bach.

Actualmente compaginas tu trabajo como músico de directo y estudio con la docencia, además de ser uno de los bajistas más activos en el mundo online. Tus redes sociales y canal de Youtube echa humo de todo lo que publicas habitualmente, ¿Con toda esta actividad frenética cómo enfocas la práctica y el estudio diario?
Tengo la enorme fortuna de poder dedicarme completamente a la música, por lo tanto cada uno de mis días se despliega con una posibilidad generosa de horas disponibles para estudiar. En ese espacio de práctica musical encuentro mi estabilidad, mi centro; estoy seguro que la gente que practica meditación siente lo mismo. De la introspección que encuentro al practicar surge casi todo lo que publico en las redes sociales (ideas y toda la música). Practicar no solo me sirve para progresar como músico, sino para encontrarme conmigo mismo, es un viaje vital y casi espiritual, por eso la actividad en las redes sociales es un producto natural que surge de la práctica y el estudio diario en vez de lo contrario.

¿Qué aconsejarías a la gente que está comenzando con el instrumento y quiere dedicarse profesionalmente a este instrumento?
Les aconsejaría que se dediquen a estudiar con un compromiso total. Sé que puede sonar difícil la idea de una dedicación tan importante, aunque los resultados —que son sumamente gratificantes— nos van a catapultar a siempre seguir buscando superarnos.

Para encontrar motivación es bueno a veces plantear objetivos a corto plazo, como por ejemplo decir ¨en los próximos 2 meses voy a estudiar música a diario, una cantidad determinada de horas al día¨, y luego de ese plazo analizar el progreso, y según esos resultados juntar fuerzas para seguir apostando a esta vocación tan privilegiada que tenemos los músicos.

¿Qué libros y métodos consideras indispensables para la estantería de un bajista?
A mí lo me más me ha ayudado a progresar fue la interacción directa con otros músicos y con profesores particulares, transcribiendo músicas, y asistiendo a clínicas y conciertos. Pienso que la mejor escuela de música es la que cada uno lleva adentro, en tu oído y en tu mente musical abierta.

Estoy próximo a publicar mi primer libro de música aplicada al bajo, espero poder recomendarlo como indispensable, y para eso estoy trabajando muy duro.

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Durante el clinic uno de los ejercicios que propusiste resultó muy interesante, el poder ejercitar varios aspectos simultáneamente a la hora de sentarse a estudiar y así sacarle más partido al tiempo. ¿Cuéntanos un poco como desarrollaste estos ejercicios?
Siempre fui un apasionado por practicar bajo, y en el transcurso de todos estos años de estudio esbocé de forma autodidacta mis propias rutinas y ejercicios. Fui sacando conclusiones para entender qué métodos y ejercicios funcionaban mejor para mi desarrollo (en aspectos importantes como la velocidad de mi progreso, la motivación para sentarme a practicar, o en la forma en la que mejor ampliaba mi vocabulario musical).

Pude darme cuenta que lo que más me ayudó a mí a progresar tiene que ver con estudiar series de ejercicios por períodos largos de tiempo (10, 15 o 30 minutos sin parar), y en ese tiempo cubrir simultáneamente diferentes aspectos musicales que tienen que ver con el ritmo, las cuestiones melódicas y la técnica. De esta forma aprovechamos mejor el tiempo y trabajamos en el inconsciente musical en mayor profundidad.

He comprobado que esta técnica de estudio no solo me funcionó a mí, sino también a muchos estudiantes que han confiado en mi método, por eso siempre comparto esas ideas cuando dicto talleres de bajo y música.

Algo que siempre me interesa es conocer el fondo de armario de instrumentos de los bajistas, cuéntanos que podemos encontrar en el tuyo.
Mi casa está llena de bajos, algunos pocos son prestados o regalados, y otros fueron llegando con mi trabajo, siempre con la música. Tengo 15 bajos de que son como una gran familia desordenada que invade cada centímetro cuadrado de mi casa, con apariciones en las esquinas más inesperadas.

Me doy cuenta que en vez de estar en el banco, toda mi riqueza ha tomado forma de bajo eléctrico, y me gusta que sea así porque es una riqueza multiplicada.

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¿Cuál fue tu primer bajo?
Mi primer bajo fue un Fender Jazz Bass japonés de los años 90, un bajo excelente que todavía conservo y que quiero llevarlo a los escenarios muy pronto. Tuve mucha suerte en comenzar con un instrumento excelente.

Actualmente eres endorser de Lorita Basses, Sukop Bass Guitars, Traveler Guitars, Aguilar Amplification, Mono Cases, y efectos Source Audio, ¿Qué material usas habitualmente en directo y en estudio?

Podría decir que mi bajo Sukop de 5 cuerdas (afinado E A D G C) es mi bajo principal. Con ese instrumento he grabado casi todos mis vídeos de Youtube y el mismo me ha acompañado por miles de kilómetros a prácticamente todas las giras que tuve en los últimos tiempos; es un bajo muy cómodo y versátil que me permite además tocar como solista.

Últimamente he estado tocando y grabando con bajos más tradicionales, principalmente un Fender Precision con cuerdas lisas y un bajo Traveler TB-4P, que son los que uso en casi todos mis conciertos en la ciudad de Nueva York y en diferentes grabaciones.

En términos de equipamiento, uso un amplificador Aguilar Tone Hammer 350 que me fascina, y tengo también el pedal Aguilar Tone Hammer (preamplificador y caja directa) con el que viajo cuando estoy de gira. Siempre que grabo, uso un preamplificador Avalon U5 que suena espectacular.

Hace poco he visto que has realizado unas modificaciones a tu Sukop, ¿te sientes más cómodo con los bajos pasivos que con los activos?
Es verdad que hace poco tiempo le quité el circuito activo a mi bajo Sukop. El regreso al mundo de los instrumentos pasivos me ha sorprendido ampliamente para bien, y estoy tan contento con el cambio que me dan ganas de quitarle el circuito activo a todos mis bajos.

Mi actual búsqueda en el sonido de los bajos pasivos tiene que ver con diferentes experiencias —¡algunas traumáticas!— que fui recolectando especialmente en las giras. Este año estuve viajando con la música por 4 meses y me di cuenta de 2 cosas importantes: primero, que en los festivales de música en donde tocan muchos grupos, siempre me terminaba gustando más el sonido de los bajos pasivos, esos bajos sonaban con fuerza, claridad y con definición en la mezcla general del grupo, y lo contrario sentí con muchos de los bajos activos que escuché. Y además en las últimas giras tuve una cantidad absurda de problemas de sonido en mi bajo activo, a causa del constante movimiento que sufre el bajo en los aviones, autobuses y con los golpes de cada escenario. Tuve que cancelar 2 grabaciones, una en Barcelona y otra en Bogotá, porque mi bajo no sonaba bien, así también tuve que pedir un bajo prestado de emergencia en Zurich y en Quito, el último fue 2 horas antes del concierto cuando mi bajo dejó de sonar completamente en la prueba de sonido.

Después varios meses viajando, una de las primeras cosas que hice el mismo día que llegué a mi casa fue llevar el bajo al luthier para que le quite el circuito activo. Estoy feliz con el cambio, siento que mi bajo suena mejor que siempre.

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Por cierto… nos llega la noticia que en breve vas a empezar como endorser de un luthier español que acaba de iniciar su carrera en solitario, Xavier Lorita, junto a otros artistas como Miki Santamaría, Marcos Miranda,… Adelántanos algunos detalles de este nuevo instrumento.
A Xavier Lorita lo conocí a través de sus instrumentos, esa es la mejor manera de conocer a un luthier. Hace poco tiempo probé una serie de bajos de diferentes marcas españolas que me dejaron hechizado, y para mi sorpresa luego me enteré que había un factor común entre todos: habían sido construidos por las manos de Xavier.

Es difícil de explicarlo, y seguramente muchos lo entiendan, pero hay una sensación en mis manos que tengo cuando toco un instrumento concebido a la perfección, es un efecto de libertad musical en donde uno siente que se pueden transferir, sin interferencias, todas las músicas que tenemos resonando en nuestra mente. Eso me pasa con los bajos que construye Xavier Lorita y tengo total confianza en su trabajo.

Estoy entusiasmado con el instrumento de Lorita Basses que pronto voy a tener, será un diseño construido totalmente a mi medida y en base a mi búsqueda musical. El instrumento tendrá 5 cuerdas (afinadas E A D G C) y será semi hueco, con esto lograremos un sonido cálido y con aire en la resonancia, tendrá algo del espíritu de la guitarra española que tanto me ha marcado y además será muy liviano —mi espalda agradecida.

Tendrá un circuito pasivo, dos pastillas y un micrófono piezoeléctrico.

Anticipo que lo usaré con grupos de diferentes estilos musicales, además de mis proyectos a bajo solo y a dúo con cantantes.

Con todos los proyectos que tienes en marcha en estos momentos ¿Que le depara el futuro a Andrés Rotmistrovsky?
Además de seguir tocando con los diferentes proyectos musicales en los que trabajo como bajista, y de continuar dictando clases particulares de bajo y música por Skype, tengo el objetivo a corto plazo de grabar 2 álbumes con el formato de dúo de bajo y voz, en colaboración con algunas cantantes geniales que tengo el gusto de conocer, y para el 2015 completar uno de los proyectos más importantes que tuve hasta ahora: escribir un libro de música que cubra principalmente los conceptos de chord-melody y de bajo solista que fui desarrollando en los últimos años. Estoy muy entusiasmado con todo lo que se viene.

Alex Casal

 

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