Revista de Bajos

G & L Tribute L 2000 Carved Top

Más de una vez he pensado, y seguro que muchos de vosotros también: ¿Cuál habría sido la siguiente creación de Leo Fender de no haber fallecido en 1.991? Primero el Precision, luego el Jazz Bass, después el Stingray… y por último los G&L. Los 3 primeros son los modelos más vendidos, incluso hoy en día, en el mundo entero. Unos clásicos donde los haya, mejor dicho, Los Clásicos con mayúsculas ¡Vaya contribución a la historia de la música! Pero lo cierto es que se quedó ahí, en los revolucionarios diseños para la época de los bajos G&L. Quizás no tuvo suficiente tiempo para convertirlos en clásicos, quizás el peso de sus propias obras anteriores fue más fuerte que sus últimas innovaciones, todo es un suponer perfectamente opinable. El propio Leo Fender llegó a decir, en más de una ocasión, que sus diseños en G&L eran la cúspide de su carrera. Y no nos cabe ninguna duda de que solamente un genio como él podía hacer evolucionar por cuarta vez lo que ya parecía “el logro final”.

Parece mentira que G&L no haya alcanzado las cotas de popularidad a las que han llegado Fender y Musicman. Porque las 3 marcas son hijas del mismo padre y del mismo talento constructivo. No haber contemplado los años 60/70, cuando se gestó lo más grande de la música moderna en términos históricos, es el gran “pecado” de G&L como marca. Porque todos los demás ingredientes los tiene y en algunos supera de lejos a sus hermanas mayores.

Y probablemente, si alguna de las 3 marcas hijas de Don Leo se ha mantenido fiel al método de trabajo, filosofía de inspiración y pautas de calidad y de control de producción, esa ha sido G&L.

El bajo que traemos para analizar en estas páginas es de sobra un viejo conocido de la gran mayoría de los lectores, el G&L Tribute L-2000. Muchos de vosotros lo habréis probado en uno u otro momento y si no, cuando menos, habréis leído sobre él o conoceréis a algún bajista que lo tiene. Pero lo traemos porque cuando hace ya unos meses salió el modelo “Carved Top”, pensamos que se merecía un reconocimiento explícito desde estas páginas. Por bueno y por bonito.

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La serie Tribute de G&L es, y lo decimos con rotundidad y contundencia, una de las mejores opciones, si no la mejor, cuando se trata de producciónes asiáticas de modelos análogos fabricados en U.S.A. Muchas marcas han adoptado en los últimos tiempos esta estrategia de producción, porque el mercado no puede sostenerlas con los precios que gastan los modelos americanos, pero en muchos casos los precios de los modelos asiáticos están en un rango aún excesivamente alto y en otros muchos son una auténtica porquería.

Pero la serie Tribute de G&L tiene todos los ingredientes para poder ser objeto de deseo por parte de cualquiera de nosotros, ya seamos profesionales, aficionados, profesores, alumnos, principiantes, hasta guitarristas que de vez en cuando tocan el bajo para grabar en sus estudios. La calidad de construcción está muy por encima de las expectativas habituales de un bajo fabricado en Indonesia, toda la electronica es U.S.A. idéntica a la de los modelos americanos y el precio, en este modelo en concreto es de poco más de 600 euros. Un cóctel de ventajas prácticamente imbatible.

Construcción

La primera impresión al poner los ojos en este bajo es de admiración, porque uno no se imagina que un bajo de 600 y pocos euros puede tener este aspecto tan impresionante. La construcción del cuerpo de este bajo tiene unas claras reminiscencias que combinan rasgos del Precision y del Stingray, en lo que a su forma se refiere, con lo cual no hace ninguna diferencia con el modelo “normal”. Pero el modelo que hoy analizamos, el Carved Top, podríamos decir que es un modelo que adquiere categoría de lujo.

Un lujo por su combinación de maderas para el cuerpo/tapa, algo muy poco habitual en modelos asiáticos y, desde luego nada frecuente en bajos de este precio tan asequible. Y un lujo porque la preciosa tapa de arce flameado, que se superpone sobre un cuerpo de fresno de pantano, tiene una forma tallada (eso quiere decir “carved top”) que lo distingue en elegancia visual de sus hermanos, los “otros” L-2000.

Un lujo también porque el mástil y diapasón de arce están acabados en un barniz brillante estilo “vintage” que contribuyen a que el bajo ofrezca sensaciones, tanto al tacto como a la vista, de instrumento de alta gama con un magnífico aire “retro”.  Y, para terminar con los lujos de este atractivo instrumento, una satisfacción comprobar la calidad del acabado en 3 tonos sunburst, digno de un instrumento de 2.000 euros para arriba.

El resto de las características de construcción son las mismas que en todos los L-2000: perfecta y super estable unión del mástil a cuerpo mediante 6 tornillos, puente G&L de gran masa igual que los G&Ls americanos, 21 trastes y clavijeros de origen desconocido pero buen funcionamiento y manteniendo la afinación, peso contenido y ningún cabeceo, ni colgado con correa ni apoyado sobre las piernas.

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Electrónica

Para quien no esté familiarizado con los bajos G&L, hemos de decir que el gran avance conceptual que logró Leo Fender con ellos radicó, principalmente, en la electrónica. Y muy conscientes de ello, los directivos y diseñadores de la marca a lo largo de los años han mimado extremadamente este aspecto, con leves pero agradecibles mejoras que nos han traído hasta los modelos de hoy en día.

Las 2 pastillas son las MFD (siglas en inglés de “diseño de campos magnéticos”), las mismas que se montan en los bajos U.S.A., de imanes con grandes polos que son parte del secreto de la inmensa señal que libera este instrumento. Las pastillas son regulables en altura para equilibrar lo mejor posible la señal. En nuestra prueba estuvimos un rato largo comprobando la eficacia y conveniencia de estos ajustes de altura en las pastillas y pudimos comprobar que ante tal masa de imanes (dobles en cada pastilla, cuatro en total por cuerda), la regulación precisa de la altura de las pastilas viene muy bien para obtener una dinámica de salida uniforme en las 4 cuerdas.

Y si las pastillas son parte del poderoso corazón sonoro del Carved Top, la electrónica del previo no se queda atrás. Los tres controles giratorios corresponden a volumen, agudos y graves, funcionando estos dos últimos tanto en activo como en pasivo, algo que, hasta donde conocemos, es una característica exclusiva de esta marca (el tener 2 controles de tono en pasivo).

Cuenta además con tres mini-interruptores cuyas funciones son: selector de pastillas, selector de serie/paralelo para el cableado de las pastillas y selector de pasivo/activo/activo con realce de agudos. Como veis, el previo tiene una cantidad de posibilidades enormes, lo que se traduce en máxima versatilidad.

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Entorno real de prueba

Una vez descrito en sus características principales, voy a contaros cómo me fue en el entorno real de la prueba, que se llevó a cabo primero de forma individual en mi estudio (combo SWR RedHead) y a continuación en un ensayo (stack Mesa Boogie M-Pulse 600 + 4×10 + 1×15), en trío durante un rato y en quinteto durante otro rato.

El tacto es super agradable, principalmente porque tiene un peso razonable, porque el trabajo y acabado de los trastes es de mucha calidad, porque no cabecea y porque el barniz vintage brillante aplicado al mástil me gustó sobremanera, ya que me permitió velocidad sin problemas y al tiempo me transmitió sensaciones setenteras que me enrollaron. Porque si con un determinado bajo en las manos no te sientes a gusto, mal vamos. Ya puede sonar a gloria que no terminará nunca siendo “tu” bajo.

Como única pega, y esto es algo perteneciente al terreno de la física personal, hubiese agradecido que el mástil, en el extremo de la cejuela, fuese un pelín más estrecho, porque uno es de manos pequeñas y lo nota, pero repito que eso es algo muy mío y que más puede encuadrarse en un defecto de fabricación de mi cuerpo que del G&L.

Pero enchufarlo al ampli y sentir que allí dentro hay mucho sonido que domar es todo uno. Señal por un tubo, pegada inagotable, control tonal hasta exagerado en sus extremos y un sonido agresivo y dispuesto a abrise sitio en la mezcla de la banda como sea. Es lo que tienen esas dos pastillas humbuckers tan grandes, es lo que despide la resonancia del cuerpo de fresno, es lo que se espera de un diapasón de arce y es la consecuencia lógica de un previo diseñado para que no se pierda, ni se esconda, una sola nota de las que toquemos.

Empezamos por utlizarlo en pasivo, y ya la señal es mayor incluso que la de muchos bajos activos. La paleta tonal fue suficiente para cubrir todos los estilos y todas las formas de tocar. Con los dedos resultó directo y sorprendentemente redondo, con la púa una bestia y haciendo slap resuena en graves y salta en agudos a la vez deliciosamente.

Seleccionando solamente la pastilla de mástil, tuvimos sonido de Precision, o muy cercano. Con solo la pastilla de puente, Stingray puro. Y juntas, G&L con todas sus consecuencias y su carácter.

Quiero aclarar que no penséis ni deduzcáis de mis palabras que este bajo es más una metralleta que otra cosa. Cuando activé el previo, con ligeros movimientos de ecualización conseguí timbres muy graves y redondos cuando quise, y también conseguí tonos nasales y solistas cuando me lo propuse. Son muchas las posibilidades a manejar y por lo tanto es fácil encontrar casi cualquier color de la paleta de sonidos necesarios en un bajo.

Y eso por no mencionar el selector de series/paralelo en el cableado de las pastillas, que te transporta desde un sonido muy medioso y cortante hasta otro menos brusco y más lleno de frecuencias fundamentales.

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Los guitarristas/teclista de mi banda tardaron un buen rato en hacerse amigos del bicho. Lo miraban con ojos de plato, porque no se creían que un bajo tan bonito y tan potente costase tan poco, pero recelaban porque el bajo sonaba tan presente que igual iban a tener que ceder más miradas de las que les gustaría en el próximo bolo.

Conclusiones

Probablemente sea un bajo que enamora a primera vista, porque es precioso, y luego enseguida descubres que tiene una personalidad tan atractiva como difícil. Hay que entenderlo y trabajarlo, pero eso es lo que tienen las personalidades interesantes, que son complejas aunque por el contrario son únicas. Irás descubriendo que todo está ahí por algo, que en la evolución que ideó Leo Fender tenía todo un porqué y que mereció la pena porque nos llevó a dar otro paso más en el universo sonoro de los bajos.

Se me antoja casi un imposible tener un instrumento con estas posiblidades, esta belleza de acabado y que suene tan bien como este G&L Tribute L-2000 Carved Top. Y si me crees, te diré que conozco a algún bajista de renombre, incluso entrevistado en estas páginas en un número anterior al que he visto ya varias veces con este bajo en directo en grandes escenarios. Porque no solo es atractivo al ojo, es que ¡suena que te …!

Jerry Barrios

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