Revista de Bajos

Bakithi Kumalo

Es un honor para Bajos y Bajistas poder contar con un trozo de historia de la música. Alcanzó proyección internacional con “Graceland” y a partir de ahí tuvo la oportunidad de pasear sus raíces y cultura al mundo y a diversos estilos, desde el jazz hasta el pop. Su manera de tocar es su manera de vivir. Señoras y señores: Bakithi Kumalo.

¿En qué está Bakithi Kumalo metido ahora mismo?

Ahora mismo estoy en Montreux de gira con Paul Simon y mi CD “Change” ha sido lanzado en mi país, Sudáfrica. Es la primera vez que se edita en Sudáfrica aunque es del 2009. Lo edita la compañía que me descubrió a los 12 años, Gallo Music. Nunca es tarde.

Hablemos de tu particular técnica fretless, ¿cómo surge?

Cuando descubrí el fretless allá por 1980 lo hice porque comprar un bajo con trastes era muy caro y no me lo podía permitir. Se tocaba de manera diferente pero antes de eso ya escuchaba a Jaco (Pastorius) en Weather Report así que al compararlo con mi bajo me di cuenta de que sonaban parecido. Creciendo en Sudáfrica la música vocal te rodea: a capella, el gospel… Intentaba imitar el carácter de esas voces, sonar como ellas, como esa gente en la Iglesia, diferentes tradiciones… Mi manera de tocar es más como una voz.

Básicamente ¿no podías recrear ese sonido con un bajo con trastes?

No, porque suena ese sonido de traste, no puedes conseguir el mismo bend, slide… no va muy bien. Hay gente que puede conseguir el mismo tipo de sonido pero no es lo mismo. Incluso no necesitas estar realmente afinado con un fretless. No se puede conseguir ese tipo de sonido con los trastes.

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Así que es todo cuestión de entonación…

Sí, es cuestión de entonación, de lo que escuchas en tu cabeza. Mi manera de tocar es como cantar, no toco muchas notas como la mayoría de bajistas. Yo canto porque cuanto más cantas, más lo sientes y escuchas el tono del instrumento. Jaco era muy bueno en eso, tocaba una balada y escuchabas la voz. Habiendo crecido en Sudáfrica estás rodeado de música tradicional así que tenía la oportunidad de aprender y usarla en mi instrumento. También me gustan los trastes ya que con él consigo sonidos parecidos a la batería, es más percusivo, muy bueno para el típico ritmo africano con slides ariba y abajo del mástil “boom, tiki tiki ti boom”, el 6/8 también, slap… ya sabes. Mi técnica de slap es similar al pandero brasileño.

Por lo visto el fretless te ofrece cosas que el fretted no puede. ¿Te pasa lo mismo con el resto de tu equipo? Algunos pueden ofrecerte cosas que otros no pueden…

No utilicé pedales durante mucho tiempo. Todavía busco el equipo que complemente lo que hago. Hay tantas cosas en el mercado que confunde a la gente cuando se lo ven a otra persona y quieren tener lo mismo. Entonces se olvidan y no piensan que puede que a ellos no les funcione igual que al otro. Yo ahora mismo utilizo amplis Aguilar, el DB 750. Es muy simple y fácil de conseguir un tono que te guste. No me gustan los amplis con muchas opciones, pelearse con las EQ… para olvidarte del tono. Quiero que mi bajo domine, es de donde saco el tono. El amplificador me da potencia pero no es el que manda. Cuando toco en directo solo uso una D.I. que saque el tono del instrumento, el amplificador solo está para escucharme en el escenario. El bajo tiene las pastillas, que puedes conmutar para conseguir más sonidos pero también depende de la canción. Uso cuerdas Dunlop, me son muy cómodas, muy brillantes y me ofrecen el tono que busco. También uso pedales Dunlop, l bass Octave, y el Pigtronix EP2 Envelope Phaser. Me ofrece cosas nuevas, como el solo de “you Can Call Me Out”. También utilizo un Kala U-bass (ukelele), es increíble, es como una acústica, muy bueno para tocar salsa, jazz, africano…

¿Cómo te las arreglas para adaptarte a artistas tan dispares como Gloria Estefan, Cindy Lauper o Herbie Hancock?

Me llamo a mi mismo “estudiante”, mantengo mi mente abierta para aprender mientras formo parte del proyecto. Si Cindy Lauper me llama, me toca las canciones y yo toco encima. Entonces le pregunto si quiere algo en concreto. Después, si voy a tocar con Herbie, la música ya está escrita pero tengo que contribuir a los cambios, al tono o los dinámicos. Me tengo que comunicar muy bien con el batería, por eso estoy aprendiendo mientras toco. Me siento un poco como un conductor de autobús, llevo a los demás y estoy a cargo del asunto. A veces es muy confuso, porque hay más gente tocando muchas cosas, y mi estilo se basa en asentarse y dejar hacer a los demás… Aprendo todo el rato. He tocado con Paul Simon durante más de 20 años y es la escuela para mí, cada día es un nuevo día. Mi música es mi vida ya que me crié en un lugar difícil en el que debías tener mucha paciencia, sino estabas en problemas. Tuve que aprender a ser paciente e intentar adivinar qué tenía que hacer con mi vida.

Crecer en Soweto seguramente te ha cambiado tu manera de vivir ahora…

Crecí en una casa muy musical. Mi madre cantaba, mi padre era guitarrista, aunque nunca le conocí ya que nos abandonó cuando yo tenía un año. Mi tío tocaba el saxo y practicaba cada día en casa, mi primo es batería… La cultura es musical porque la gente se reúne, bebe y tocan algo, la música siempre nos rodeaba. El ambiente era muy rico musicalmente. Zulú o cualquier etnia se basa en la cultura musical. Las cosas han cambiado ahora porque tienen internet y conocen músicas de todo el mundo. Estoy orgulloso de aquello, me hizo aprender mucho.

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¿Música es libertad?

Sí. En aquel ambiente la música me mantenía centrado pero a la vez era un transporte hacia el mundo, sabía que si tocaba algún día el mundo me escucharía. Si no fuera por la música… no sé… la música es poderosa.

Viviendo en el Reino Unido te das cuenta de la importancia que tuvo “Graceland” de Paul Simon en la eclosión de la música étnica hacia el mundo occidental. ¿Cómo se vive algo así siendo protagonista?

La oportunidad de Paul en el tiempo fue perfecta y eso no ocurre muy a menudo. En aquella época había muchos problemas en Sudáfrica y él nunca había estado allí antes. Cuando llegó se enamoró de la música y le dio a los músicos la oportunidad de brillar. Para mí, Graceland fue una puerta abierta al mundo. Toqué en el disco y en aquel momento estaba divirtiéndome, pero era consciente de que aquello perduraría en el tiempo y alguna gente podría aprender algo de aquello. Incluso ahora me sigo encontrando gente que me dice que fue una gran inspiración para ellos. Para mí es un regalo al mundo y con suerte durará.

Hubo gente que criticó a Paul… ¿Porqué va a Sudáfrica a hacer eso? Y yo no lo entendía. Decían que porqué iba a otro sitio a aprender su música. Yo creo que es como ir a otro país a aprender su lengua. Yo vivo en un globo en el que estoy orgulloso de todo. Si voy a China aprendo música china… Es como tener una parte del mundo. Paul aprendió muchas cosas de nostros que no sabía y nosotros también aprendimos de él. Amo su música y todavía toco para él.

La mayor parte de la música occidental le debe su existencia a la música africana. Teniendo en cuenta esto: ¿Crees que África debería exponer más su música al mundo?

La música africana es algo muy complejo. Las percusiones son diferentes dependiendo de la religión o de otros factores. Cuando tocamos solo intentamos entretenermos a nosotros mismos o huir de las luchas que tenemos, la música nos da fuerza. Llevar esta música más allá es difícil ya que las compañías no están interesadas, todo va sobre el negocio y el dinero. Hay muchos músicos que experimentan y puedes escuchar música africana con brasileña o cualquier otra y así se llega al mundo. Música cubana y latina es africana en su raíz.

¿Qué es para tí el groove?

Escuchar y tocar con otros. No significa estar groveeando para pasar un buen rato tú solo sin prestar mucha atención a lo demás. Suelo tocar con otros y les escucho, así que les “cojo” algo y pretendo mantenerme sólido. Puede que vayas a un concierto y te fijes en el teclista, pero puede que parte importante del teclado radique en el bajo… eso es groove.

 

Agus González-Lancharro

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