Revista de Bajos

Ashdown Pedals

Testeamos el catálogo completo de efectos lanzado por la compañía de amplificación Ashdown. 6 modelos distintos (más un afinador) con multitud de posibilidades, sonidos sorprendentes y demasiadas funcionalidades como para resumirlas en una única entrega. Empezamos por 2 de ellos.

 

Es evidente que la oferta de efectos disponibles para los bajistas es muy inferior es muy limitada si la comparamos con el mundo de la guitarra. Por eso, es de agradecer que una compañía solvente como Ashdown lance una serie de pedales específicamente para bajos y en una escala de precios muy razonable.

Los 6 pedales que componen esta serie (….) comparten una serie de características notables:

  • son True Bypass, por lo que el tono de nuestro instrumento no se verá afectado mientras mantengamos el pedal apagado.
  • están construidos con una resistente estructura metálica –aparentemente, a prueba de bombas- que impide que accionemos los controles accidentalmente con el pie.
  • el circuito es completamente analógico y no emplea microcomponentes (SMD) por lo que facilita una potencial reparación o modificación.
  • disponen de un vúmetro para controlar el nivel de entrada con el que trabajamos y que les otorga una estética muy profesional

Los 6 pedales comparten, además, una característica en sus controles que merece ser comentada en profundidad. Nos referimos a que todos ellos están equipados con controles de “Input” y “Output”. El “Output” no tiene mucho misterio, ya que nos controla el nivel global de salida que va a desarrolar el efecto y por tanto lo emplearemos para controlar el volumen total. El control de “Input”, sin embargo, si que tiene mucha más miga. En sus manuales, Ashdown nos recomienda ajustar el “Input” de forma que trabajemos en el rango entre -7dB y 0 dB que nos indica el vúmetro del que disponen los pedales. La idea es poder normalizar el nivel de entrada con el que va a trabajar el efecto independientemente del nivel de señal que proporcione nuestro instrumento. A priori, esta funcionalidad es positiva, ya que nos permite homogeneizar el funcionamiento de los pedales aunque empleemos instrumentos distintos. Sin embargo, el usuario tendrá que dedicar algo de esfuerzo a controlar adecuadamente el nivel de “Input”. La respuesta de todos los efectos se ve notablemente afectada si no trabajamos en el rango óptimo. Vamos, no estamos hablando de un “plug&play”. De la misma forma, a un usuario poco habituado a trabajar con pedales puede costarle más tiempo de lo necesario encontrar el punto dulce. Nada que no se solucione con un poco de práctica.

Vistas las generalidades que comparten todos los modelos, vamos a centrarnos en los dos modelos de distorsión que nos ofrece la compañía.

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Bass Drive Plus

El Bass Drive Plus nos ofrece saturación de forma muy controlada, algo realmente difícil en el mundo de los efectos para bajo. En general, la mayoría de distorsiones para bajo tienen como defecto la pérdida de contundencia, provocada por la eliminación del rango espectral más bajo. En este caso, el diseño del circuito resuelve este problema de una forma bastante ingeniosa. Lo que han propuesto los ingenieros de Ashdown es un control diferenciado de la distorsión de las frecuencias graves y agudas, de forma que tenemos dos potenciómetro para controlar la saturación de cada una por separado. La saturación de las frecuencias graves está centrado en los 180Hz mientras que el de las frecuencias agudas actúa sobre los 600Hz. De esta forma, es relativamente sencillo conseguir un tono saturado sin perder la contundencia de nuestra señal.

Además, disponemos de un control de “Balance” que regula la mezcla entre estas dos señales, afectando al tono final que ofrece el pedal. En nuestras pruebas, los mejores resultados aparecieron al mantener el balance centrado, ya que al potenciar graves frente a agudos o viceversa, conseguimos tonos muy poco naturales. Esto, que a priori puede parecer un problema, puede ser una virtud si buscamos sonidos muy marcados, con un carácter muy marcado. Cuestión de gustos.

En general, el tono que ofrece el pedal al trabajar con bajos niveles de saturación es dulce, mientras que si incrementamos las distorsión haremos rugir nuestro amplificador de forma similar a la saturación valvular.

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Lomenzo Bass Hyper Drive

Si en el modelo que acabamos de comentar nos movemos en las saturaciones sutiles, el que nos ocupa ahora es una auténtica bestia. Construido bajo las inspiraciones sonoras de James “JLO” Lomenzo, bajista de Megadeth, el pedal ofrece un tono general bastante bruto y que seguramente hará las delicias de más de uno. Además, lo consigue de una forma bastante curiosa, al menos a nivel técnico. El diseño del efecto “separa” las frecuencias medias, entre 200Hz y 2200Hz, y son estas las que son distorsionadas de forma aislada al resto de la señal. Para poder controlar exactamente el rango de señal que queremos saturar, disponemos de un control denominado “Freq” junto con un switch de dos posiciones denominado “Q”. Este switch afecta a la anchura de la banda seleccionada, pudiendo elegir entre media o una octava. El control de “Drive” regula el nivel de saturación que queremos conseguir en las frecuencias seleccionadas. Para redondear el resultado final, disponemos de un control de “Mix” para controlar la mezcla entre la señal original de nuestro instrumento y la señal distorsionada.

Con esta ingeniosa construcción, podemos obtener distorsiones realmente elevadas manteniendo la contundencia propia de la señal del bajo, junto con un estricto control sobre el tono global que obtendremos. Al distorsionar tan sólo un rango de frecuencias concreto, conseguimos una resolución en el sonido global difícil de obtener cuando trabajamos con altos niveles de distorsión.

Además, el pedal dispone de otro switch que nos ofrece 10 dB adicionales sobre la sección de “clipping” (sobre la distorsión), haciendo que podamos alcanzar saturaciones realmente brutales, con un sustain demoledor.

David Vie

 

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